Un día, durante una tormenta, el viento azotaba a los árboles, haciendo que sus ramas se agitasen violéntamente. Y entonces ocurrió algo : sus ramas se curvaron, y las puntas de las mismas quedaron unidas por encima de la roca que los separaba. A partir de ese día los árboles empezaron a crecer juntos, entrelazando sus ramas mientras las elevaban hacia el cielo. El que crecía al lado del arroyo se encargaba de mantener húmedas las hojas otro, que a su vez abrazaba al primero y lo dirigía hacia los rayos del sol. Y juntos crecieron hasta que sus ramas se llenaron de semillas, que el viento que los unió se encargó de esparcir a su alrededor, e hicieron de aquel campo un bosque precioso.

A veces sucede lo mismo con las personas. Hay personas que son fuertes, pero necesitan la luz de alguien que, desgraciadamente, se encuentra al otro lado de la roca. Pero cuando esas personas crecen, lo suficiente como para poder alzar la vista por encima de esa roca y verse, comienza una nueva etapa en sus vidas, en la que cada uno regala su luz al otro, iluminando todo aquello que se encuentra escondido en su corazón.



kuy bueno
ResponderSuprimirkiero saber mas!!!
ResponderSuprimirme encanta
ResponderSuprimirEs interesante lo que dice y da a entender que las personas estamos entrelazados con la persona adecuada y asi como el arbol que necesita luz tambien las personas
ResponderSuprimir